Siempre he odiado los domingos en este lugar
-dijo Eça al despedirse. La tarta no sabe a nada,
la crema no sabe a nada, los regalos no saben a
nada, las fórmulas retóricas no saben a nada. Un
infierno de convenciones. Pero ahora... estas
tardes con usted. Podría acostumbrarme a ello.
Pascal Mercier: "Tren nocturno a Lisboa"