Hasta que tengas fuerzas para bajar las escaleras
y tirar la basura, ponle luz a este mundo
y plasma su belleza milimétrica.
No te asustes si despiertas y el cordón
umbilical te llega al cuello,
te ha tocado vivir en días sin entusiasmo.
Ponle luz a este mundo, un destello sonámbulo,
denuncia la ignorancia de las calculadoras.
Tú tienes el poder de tejer escaleras de seda,
de no vivir de espaldas, de hacer de este misterio
sólo un Viaje de Ida, sin camisas de fuerza.
Hasta que el odio deje de gobernar
y el oro de la gomina no vuele por los aires,
ponle luz a este mundo que estraga y enferma
noches, días de pánico y pandemia,
que asola las ciudades
y los sueños de tiempo y soledad.
Hasta que sólo tengas aquello que perdiste,
hasta que te hagas invisible sin trucos,
y olvides las promesas de Descartes y Kant,
ponle luz a este mundo,
convierte los anhelos, la belleza irreal…
Tira de las estrellas hasta que veas
desde arriba tu barca en llamas,
hasta que vuelvas a llorar
sobre la piel de las violetas…
Olvida el luto, sorbe la tristeza
de los huesos y los números
para quienes insisten en pedir la verdad.
Canta suave, sé un río bajo tierra.
Sé suave en lo que toques, un diapasón
en los fuegos azules hasta que tu debilidad
justifique el silencio, hasta tus últimos suspiros.
Y después trabaja las metáforas mirando hacia adelante,
no anuncies tormentas, despedidas y fríos.
Que disfruten de ti los que viven, los que esperan el fin…
Pon luz donde no llegas tarde.
No recaudes en las telas de araña,
no te vengues de lo que vino antes
ni pases factura
a lo que después te rompió el corazón.
Olvida la pirotecnia.
Vive despacio pero sueña deprisa.
y tirar la basura, ponle luz a este mundo
y plasma su belleza milimétrica.
No te asustes si despiertas y el cordón
umbilical te llega al cuello,
te ha tocado vivir en días sin entusiasmo.
Ponle luz a este mundo, un destello sonámbulo,
denuncia la ignorancia de las calculadoras.
Tú tienes el poder de tejer escaleras de seda,
de no vivir de espaldas, de hacer de este misterio
sólo un Viaje de Ida, sin camisas de fuerza.
Hasta que el odio deje de gobernar
y el oro de la gomina no vuele por los aires,
ponle luz a este mundo que estraga y enferma
noches, días de pánico y pandemia,
que asola las ciudades
y los sueños de tiempo y soledad.
Hasta que sólo tengas aquello que perdiste,
hasta que te hagas invisible sin trucos,
y olvides las promesas de Descartes y Kant,
ponle luz a este mundo,
convierte los anhelos, la belleza irreal…
Tira de las estrellas hasta que veas
desde arriba tu barca en llamas,
hasta que vuelvas a llorar
sobre la piel de las violetas…
Olvida el luto, sorbe la tristeza
de los huesos y los números
para quienes insisten en pedir la verdad.
Canta suave, sé un río bajo tierra.
Sé suave en lo que toques, un diapasón
en los fuegos azules hasta que tu debilidad
justifique el silencio, hasta tus últimos suspiros.
Y después trabaja las metáforas mirando hacia adelante,
no anuncies tormentas, despedidas y fríos.
Que disfruten de ti los que viven, los que esperan el fin…
Pon luz donde no llegas tarde.
No recaudes en las telas de araña,
no te vengues de lo que vino antes
ni pases factura
a lo que después te rompió el corazón.
Olvida la pirotecnia.
Vive despacio pero sueña deprisa.
Ángel Pestime
De El lujo de la tristeza, Olifante Ediciones, 2014