Si tenía que elegir entre unos agradecimientos, unas sonrisas y el bien común, al conductor no le cabía la menor duda de que prefería el bien común.
Etgar Keret: La historia del conductor de autobús que quería ser Dios.
Se engaña aquel que piensa que, después de 5.000 años de Historia escrita, su pensamiento es único y absolutamente propio.