Daniel se acordó de cuando miraba televisión con su abuela. Él cambiaba tan seguido de canal, que ella mezclaba los hilos narrativos de las distintas películas y tejía su propia historia, que tenía la virtud de ser siempre feliz, porque cuando, después de un rato de estar frente a la pantalla, aparecía una escena de risas o abrazos o declaraciones de amor, ella se levantaba y decía: " Qué lindo como terminó", dejándolo a Daniel perplejo, preguntándose cómo habría sido la historia que había armado su abuela.
Pedro Mairal: "Una noche con Sabrina Love"