El crío, por su parte, aún no ha dicho nada. Su silencio nos inquieta y nos consuela a la vez, esperamos su primera palabra y la tememos.
¿Y si su primera palabra no es «gracias»?
¿Qué haremos entonces con él?
¿Y si su primera palabra no es «gracias»?
¿Qué haremos entonces con él?
Ray Loriga: Rendición.