La ciudadanía fue una conquista humana para conseguir que los individuos tuviesen derechos sociales. La ley sometió así las identidades particulares a un proceso de abstracción en busca de la igualdad de derechos. Ser ciudadano fue un paso jurídico en la dignificación humana, al igual que las convenciones internacionales sobre Derechos Humanos o los Derechos del Menor. Algo falla en el mundo cuando el grado de ciudadanía entra en conflicto con los valores universales del derecho humano o del menor.
Nicolás Castellano, "Me llamo Adou" (2017)