— Y todo por tu culpa, Mamá —continuó Larry con austeridad—. No nos deberías haber criado tan egoístas.
— ¡Lo que hay que oír! —exclamó Mamá—. ¡Jamás hice tal cosa!
— Pues no pudimos hacernos así de egoístas sin una mínima instrucción —dijo Larry.
— ¡Lo que hay que oír! —exclamó Mamá—. ¡Jamás hice tal cosa!
— Pues no pudimos hacernos así de egoístas sin una mínima instrucción —dijo Larry.
Gerald Durrell: Mi familia y otros animales.