La contradicción entre la familiaridad de los programas de televisión y la «impersonalidad» de las fuerzas que actúan en el mundo, en las que nuestra imaginación no puede penetrar, explica por otra parte uno de los rasgos fundamentales de la psicología del consumidor; es decir, máximo sentimentalismo y máxima indiferencia.
Santiago Alba Rico (Capitalismo y nihilismo, 2007)