En la posguerra, cuando la gente joven buscaba mezclarse con el sexo opuesto las opciones eran pocas y difíciles. Por lo general, los jóvenes en vecindarios obreros reservaban los domingos por la tarde para actividades recreativas y, dependiendo del mes del año, las ocupaban de diferentes maneras. Según un estudio de los años cincuenta, durante el invierno iban al cine, a bailar y a pasear (por ese orden), pero en verano casi no iban al cine, bailaban menos y se llevaban más las excursiones y los paseos, respectivamente.
Antonio Cazorla Sánchez: Miedo y progreso (Los españoles de a pie bajo el franquismo)