No tienes deseos de leer, ni de hacer nada, sólo de ver la
navegación de aquellos animales creados por el agua y tu imaginación.
Los mediodías del sábado y los interminables domingos de inactividad te
provocan una irremediable apatía. Lo peor de aquellos días de reposo era
pensar en la muerte.
Leonardo Padura: "Los límites del amor", en "Aquello estaba
deseando ocurrir"