El viento arrastra el cielo. La lluvia
lluviea. Bate lejos una persiana olvidada.
La radio da noticias sobre cenizas
de Europa. El agua hierve sobre el fuego.
La rosa se deshoja. El deshollinador
no ha venido. Tengo que comprar un disco
de blues. Me han escrito una carta
anunciándome que ha muerto, ultranarino,
Vicente Huidobro. Mis antiguos amigos
amenazan con echarme de esta casa fría. Ojalá
me salgan unos versos no malos, que digan
todo el horror y toda la dulzura
de vivir en esta ciudad, en este tiempo
de sospechas, de mentiras,
de horcas elevadas por aquellos
que quisimos ver en el Castillo.
Ojalá algún día se editen,
en esta ciudad, estos versos, y resulten incomprensibles.
lluviea. Bate lejos una persiana olvidada.
La radio da noticias sobre cenizas
de Europa. El agua hierve sobre el fuego.
La rosa se deshoja. El deshollinador
no ha venido. Tengo que comprar un disco
de blues. Me han escrito una carta
anunciándome que ha muerto, ultranarino,
Vicente Huidobro. Mis antiguos amigos
amenazan con echarme de esta casa fría. Ojalá
me salgan unos versos no malos, que digan
todo el horror y toda la dulzura
de vivir en esta ciudad, en este tiempo
de sospechas, de mentiras,
de horcas elevadas por aquellos
que quisimos ver en el Castillo.
Ojalá algún día se editen,
en esta ciudad, estos versos, y resulten incomprensibles.
(Hacia 1949)
Pavel Hrádoc
(Apócrifo de Juan Manuel Bonet)