¡Cuanto niños burgueses, gracias a su origen, han tenido acceso a una cultura de la que no eran dignos! ¡Cuántos burros que no tenían sed y a los que no obstante los maestros obligaron a beber! ¿Acaso muchos de ellos han vuelto a abrir a lo largo de sus vidas un solo libro de lo que sus maestros intentaron enseñarles a apreciar?
François Mauriac, “Nunca puede saberse nada con la televisión”, 3 de febrero de 1962