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Leer una entrada al azar

miércoles, 29 de febrero de 2012

Había aprendido a pensar en sí misma como un ser carente de género sexual, al igual que el conocimiento mismo carecía de género sexual y la vida universitaria era también una existencia carente de género.

"Marya", Joyce Carol Oates

martes, 28 de febrero de 2012

Questa parte di albero è diventata libro (...). Possa un giorno dopo aver compiuto il suo ciclo presso gli uomini desiderosi di conoscenza ritornare alla terra e diventare nuovo albero.

Aliberti editoriale

Esta parte de un árbol se ha convertido en libro (...). Ojalá pueda un día, después de haber cumplido su ciclo cerca de hombres deseosos de conocimiento, volver a la tierra y convertirse de nuevo en árbol.

Editorial Aliberti 

lunes, 27 de febrero de 2012

   Yo ya no quiero leer nada triste. Nada violento, nada inquietante, nada incómodo. No quiero funerales al final, aunque no me importan por el medio. Si hay muertos, que haya resurrecciones, o por los menos un Cielo, para que sepamos a qué atenernos. La depresión y la miseria son para los que tienen menos de veinticinco años, pueden con ello, hasta les gusta, les queda tiempo suficiente. Pero la vida real no es buena para la salud, la tocas con las manos mucho tiempo y te salen granos y se te debilita la mente. Te quedas ciega.
   Yo quiero felicidad garantizada, alegría por todos lados, portadas con fotos de enfermeras o de novias, chicas inteligentes pero no demasiado, con dientes perfectos y mucha energía y con ambos pechos del mismo tamaño y sin exceso de bello facial, alguien de quien te puedas fiar para saber dónde están las vendas y que convierta al héroe, ese libertino o asesino en potencia, en un caballero rural bien vestido, de uñas limpias y vocabulario apropiado. "Siempre", tiene que decir, "eternamente". Quiero que me acaricien entre los ojos, en un solo sentido. 

Margaret Atwood, "Asesinato en la oscuridad"

domingo, 26 de febrero de 2012

CUADERNO DEL DOMINGO

[En Varsovia] todavía estaban reconstruyendo los edificios destruidos por la guerra. Todo lo que aparecía en pie era nuevo. La ciudad había quedado arrasada por los alemanes. Paseamos hasta un pequeño parte, luego hasta el río Vístula de aguas grises y revueltas. La ciudad nos produjo una sensación de vacío y tristeza, acrecentada por la universal lentitud y soledad de los domingos.

       Josefina Aldecoa: "En la distancia", 2004.

sábado, 25 de febrero de 2012

Si la cordura es un consenso general sobre el contenido de la realidad, ¿quién eres tú para estar en desacuerdo?

Margaret Atwood, "Asesinato en la oscuridad"

viernes, 24 de febrero de 2012

No vas a llorar por todas las sonrisas y los gestos que se han quedado sin fijar.

Carmen Martín Gaite, "Retahílas"

jueves, 23 de febrero de 2012

23 de febrero de 1810

Blanco White abandona el Puerto de Cádiz, en
el barco "Lord Howard", rumbo a Inglaterra

Blancas de cal las casas que en el alba se alejan.
Un tibio sol de invierno va atemperando el aire.
Desde el mar los tejados menos altos y nítidos.
Temo la soledad. Y la melancolía
me invade si contemplo el puerto abandonado
y la ciudad hundiéndose bajo aguas azules.

  Si miro al mar veo sólo mi presente inestable,
precario, tornadizo, al igual que las aguas
que el "Lord Howard" remueve y aparta con su quilla
-como el tiempo pasado la espuma se disuelve
mientras el barco sigue seguro su camino-.
Mas levanto mis ojos y un viento ajeno y libre
despeina mis cabellos, acaricia mi cara,
templando mi inquietud ante el vasto horizonte.

  Ahora miro adelante. ¿Qué habrá tras esas nubes?
Dejo tierra y afectos. Perdonadme mi odio
y también el amor que sufro por vosotros:
aunque nunca consiga desterraros del alma
habréis de serme extraños. Así, al menos, lo quiero.

  No han de volver mis ojos, ni han de volver mis pasos.
Amo la libertad. Y mi amada no es fácil.

Fernando Ortiz: Primera despedida, 1978

miércoles, 22 de febrero de 2012

Pensar es cierto, existir es un mito.

Max Aub, "Crímenes ejemplares"

martes, 21 de febrero de 2012

lunes, 20 de febrero de 2012

Si quieres ser feliz, has de vivir rodeado de personas cuyo canon coincida con tu currículum.

Juan José Millás, "El canon" (El País, 21-V-2004)

domingo, 19 de febrero de 2012

CUADERNO DEL DOMINGO

Domingos por la tarde

       Ocurre después de la comida. Tras la tarta, el café, el carajillo. Al mismo tiempo que una brutal somnolencia hace su aparición. Cuando las conversaciones llegan a un callejón sin salida y se apagan hasta los rumores de la casa de al lado, ésa donde hay un bebé que nunca acaba de crecer. Llega de pronto como una niebla espesa, más espesa que el humo del tabaco y los puros, y se aposenta encima de la mesa en la que ya no caben más migas ni restos de comida, como un batracio satisfecho a partir de las cinco de la tarde, justo cuando uno está pensando en tormar otro café. Es la tristeza del domingo por la tarde, ese estado entre la melancolía y la pura pena que ataca a todo bicho viviente entre los 3 y los 93 años. Ese estado que, en los países nórdicos, contabiliza más intentos de suicidio que en ningún otro momento. Ese estado que condujo a Proust a meterse en la cama y a no querer salir por más magdalenas y té que Celeste le trajera. Esa extraña congoja que conduce a mucha gente a intentar prorrogar el sábado hasta el martes y a poblar los "after" que abren el domingo. Esa mezcla de vagos recuerdos de infancia llenos de relamidas voces de locutores deportivos y horribles sintonias que llenaban el patio de vecinos y cuadernos escolares con deberes a medio hacer y la sensación de empezar todo de nuevo y el miedo a que nuestros amigos del viernes hubieran formado otras alianzas el fin de semana y ya no nos "ajuntaran" el lunes y miedo también a que la señorita hubiera olvidado nuestros nombres.
       Domingos por la tarde en ciudades desconocidas, en hoteles con moquetas imposibles y habitaciones con baños de color marrón que te empujan a pasear por bulevares vacíos con tiendas cerradas y gente que bebe sola en cafés a punto de cerrar. Domingos por la tarde en agosto, donde la ebriedad de sentir la ciudad para uno solo es reemplazada por el vértigo de tener la ciudad para uno solo. Domingos de adolescencia a la salida de la Filmoteca, tras ver una película de Bergman (que en sus memorias hace varias referencias a la tristeza suprema del domingo) que nos zarandeaba hasta la médula y nos empujaba, a partes iguales, hacia el deseo de hacer cine y hacia el cementerio.
       Domingos de invierno en una estación del metro en Brooklyn, donde un hombre negro alto empezó de pronto a darse cabezazos contra una columna de hierro hasta abrirse la cabeza mientras aullaba: "Dios, cómo odio los domingos", mientras la gente desde el andén de enfrente chillaba: "Sí, hermano, ¿quién no?" (Las huellas de la sangre quedaron mucho tiempo en esa columna). Y, sin embargo, hasta la tristeza del domingo por la tarde tiene cosas buenas. Conozco parejas que se han conocido compartiendo su miedo a la tarde del domingo. Conozco gente que empieza una novela siempre en domingo. Otros, que deciden empezar a rodar una película ese día dado que, a efectos de la complicada contabilidad ancestral del departamento de producción, cuenta como lunes. hay también personas que dicen no sentir nada especial esa tarde, que afirman que lo que a ellos de verdad les deprime es el miércoles por la tarde o el jueves por la mañana. Pero es cosa sabida que hay gente que daría cualquier cosa por ser diferente a los demás, hasta fingir una alegría que no siente un domingo por la tarde.

       Isabel Coixet: "Domingos por la tarde", en "EL DOMINICAL" (25/01/2004)

sábado, 18 de febrero de 2012

viernes, 17 de febrero de 2012

Just below my skin
I'm screaming.

Faithless, "Salva Mea"

Apenas bajo my piel
estoy gritando. 



jueves, 16 de febrero de 2012

(...) no hubo nada que pudiera devolverle su antigua confianza en la vida, una confianza nacida del sentimiento de que, al no causar perjuicio a nadie, no tendría que sufrir demasiado.

Angelica Garnett

miércoles, 15 de febrero de 2012

Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
cosas que no hacen más que coger polvo,
las que evitamos encontrarnos porque
nos traen los recuerdos más amargos,
las que nos hacen daño, ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o, mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía,
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prenderle fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo, ante los ojos
y con el corazón deshabitado.

Amalia Bautista (Madrid, 1962): Cuéntamelo otra vez, 1999

martes, 14 de febrero de 2012

O Crown of Light, O Darkened One,
    I never thought we'd meet.
You kiss my lips, and then it's done:
    I'm back on Boogie Street.

Leonard Cohen

Oh Corona de Luz, oh la Oscurecida
nunca pensé que nos conoceríamos.
Me besas en los labios, y ya está todo hecho:
estoy de vuelta en Boogie Street 

lunes, 13 de febrero de 2012

Pues el mal mayor que Zeus hizo fue éste:
las mujeres.

Semónides

domingo, 12 de febrero de 2012

CUADERNO DEL DOMINGO

       (Julia) se fue al cuarto de Natalia.
       - ¿Se puede?
       - Sí, hola.
       Natalia estaba echada en la cama con unos folios de papel y lápices de colores.
       - ¿Qué haces?
       - Un mapa de cultivos. ¿No habéis salido?
       - No. A lo mejor salimos ahora. A ver, ¿qué es eso? ¿Espigas?
       - Sí. Las espigan se ponen en los sitios de trigo y racimos donde se da la vid. Está muy mal pintado.
       - ¿No te aburres aquí sola?
       - Yo no.
       - Los domingos se aburre una tanto.
       - Lee algún libro. ¿Quieres que te dé algún libro?
       - No, no. Si a lo mejor salimos.

     Carmen Martín Gaite: "Entre visillos", 1958.

sábado, 11 de febrero de 2012

viernes, 10 de febrero de 2012

(...) separaban flemáticamente el interior de los libros de las tapas y echaban sobre la cinta las horrorizadas y erizadas páginas, indiferentes e inmutables, sin darse cuenta del valor de cada libro, sin pensar que alguien lo habrá escrito, corregido, leído, ilustrado, impreso, compaginado y publicado, y que después otra persona lo habrá censurado y prohibido, y aún otra persona habrá ordenado su aniquilación, lo habrá cargado en un camión y traído hata aquí donde jóvenes obreros con guantes rojos y azules y amarillos y naranjas extirpaban sus entrañas y las tiraban a la cinta transportadora, muda pero exacta, que a empujones conducía las páginas erizadas a la prensa gigante que las comprimía en paquetes que luego pasarían a las fábricas de papel donde los transformarían en papel blanco, puro e inocente, inmaculado y aún no ensuciado por las letras, con el que más tarde imprimirían nuevos libros...

Bohumil Hrabal: "Una soledad demasiado ruidosa"

jueves, 9 de febrero de 2012

(...) porque lo que nos tiene que importar es el presente. Sólo en las novelas esas que tú lees es importante el pasado de las personas. Pero no son más que novelas, no lo olvides.

Jordi Punti

miércoles, 8 de febrero de 2012

Seguiré siendo hasta el final un hijo de Europa, de la angustia y de la vergüenza; no tengo ningún mensaje de esperanza.

Michel Houellebecq, "Plataforma"

martes, 7 de febrero de 2012

Tu hai bisogno di una casa, ragazzo mio, perché la vita di un uomo deve passare per la propria casa, per la fatica di trovarla e il piacere di abbandonarla.

Ugo Riccarelli

Tú necesitas casa, hijo mío, porque la vida de un hombre debe pasar por la propia casa, por la fatiga de encontrarla y el placer de abandonarla.

lunes, 6 de febrero de 2012

Supongo que estaría preguntándome, aunque me resulta extraño admitirlo, por qué, de entre todas las vidas que tuve a mi alcance, he vivido la que acabo de describir.

Ethan Canin, "El contable"

domingo, 5 de febrero de 2012

CUADERNO DEL DOMINGO

Los domingos matan más hombres que las bombas*, de Jesús Cracio

*Charles Bukowski
"Sundays Kill More Men Than Bombs"

(Festival de Otoño 1995, Teatro Alfil)



(Teatro Alfil, 1997)


sábado, 4 de febrero de 2012

Tenía esa mala costumbre de pensar como si estuviera escribiendo, y viceversa, dicho sea de paso.

Julio Cortázar

viernes, 3 de febrero de 2012

Incluso para realizar un esfuerzo cotidiano y habitual, el ser humano precisa de cierta felicidad interior.


Andrei Platónov, "El tercer hijo"

Даже для обыкновенного, несложного труда
человеку необходимо внутреннее счастье.
Андрей Платонов, "Третий Сынь" 

jueves, 2 de febrero de 2012

Se acalló el rumor. Entré en escena.
Apoyándome en el quicio de la puerta,
capto en el lejano eco,
lo que sucederá en mi tiempo.

Boris Pasternak, Hamlet (1946)

Гул затих. Я вышел на подмостки.
Прислонясь к дверному косяку,
Я ловлю в далеком отголоске,
Что случится на моем веку.


Борис Пастернак, Гамлет (1946)


miércoles, 1 de febrero de 2012

Desde el tren

Finales de febrero.
Verdean decididos los trigales,
su más breve belleza
restalla en los almendros, los prunos, los cerezos,
en formación los tímidos olivos
centellean al sol de la mañana,
al borde del camino
destellan florecidas zarzamoras
y aun las parcas encinas
en silencio se nota que sonríen.

El humo azul de un fuego
de podador permite adivinar
algún trabajo humano.

De lo demás, del esplendor brotando
en cada brizna, en cada pétalo,
se ocupan, mano a mano, los cielos
y la tierra.

Jesús Munárriz (San Sebastián, 1940): De lo real y su análisis, 1994

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