sábado, 30 de julio de 2011

Persiste el rechazo autodefensivo de aceptar la idea de una catástrofe histórica. Por temor a mezclarnos con los enemigos del comunismo, continuamos, desde hace ya demasiados años, sin redefinir el comunismo, rechazando su historia. Preferimos nuestras propias esperanzas a la verdad. Engañamos a los más jóvenes porque seguimos haciéndonos ilusiones.

Franco Fortini

viernes, 29 de julio de 2011

Qué sucia traición, lo oí decir una vez, que incluso cuando uno ya no está enamorado es capaz de preferir el amor a sus amigos.

Antonio Muñoz Molina: El invierno en Lisboa

jueves, 28 de julio de 2011

Seguro que te has despertado una mañana y te has dado cuenta de que ya no necesitabas la felicidad ni el amor para estar razonablemente vivo. Es un alivio, es tan fácil como alargar la mano y desconectar la radio.
- Supongo que uno se resigna (...).
- Uno no se resigna (...). Ésa es otra superstición católica. Uno aprende y desdeña.

Antonio Muñoz Molina: El invierno en Lisboa

miércoles, 27 de julio de 2011

Y dime, ¿qué hago yo con un ladrillo en la mano? ¿Dónde lo pongo?

Senel Paz: Fresa y Chocolate

martes, 26 de julio de 2011

Regreso

Entro en mi cuarto sigilosamente, intimidada por el extraño brillo del parquet a media luz.  Levanto la persiana: una luz blanza y dura inunda la estancia. Descubro con sorpresa que mi habitación sigue como la dejé, y que yo soy la misma que era.

Pereulok

lunes, 25 de julio de 2011

Esa noche, al apagar la luz, Santiago Pardo se disolvió en la sombra como si alguien hubiera dejado de pensar en él.

Antonio Muñoz Molina: El hombre sombra

domingo, 24 de julio de 2011

CUADERNO DEL DOMINGO

Inscripciones en un árbol

Pudo ser una tarde de domingo
cuando, tras compartir merienda y afecto,
una navaja graba en la corteza
la fecha y unos nombres, el recado
de un amor eficaz contra el descarte
del tiempo. Sin embargo, en la espesura
de los bosques varían las hojas de color,
se desprenden los frutos de sus ramas,
y son mudables todos los signos del paisaje.
Olvidados los sueños juveniles,
ellos se dan la espalda cada noche
en la alcoba que abriga sus destinos.

José A. Mesa Toré (1963)
en Poesia Española 10 (1975-1992), 1996