sábado, 1 de diciembre de 2012

El viaje definitivo

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol, y con su pozo blanco.
Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.
Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico...
Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.


Juan Ramón Jiménez

viernes, 30 de noviembre de 2012

Las mejores cosas del amor suceden por casualidad, se comprenden después.

Erri de Luca: El contrario de uno

jueves, 29 de noviembre de 2012

La capacidad de desconfiar, tan difícil de adquirir, es igualmente difícil de perder.

L.P. Hartley, "El mensajero"

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cualquier elección implica, por sí misma, el abandono de todas las alternativas. Si no estuviéramos obligados a elegir, seríamos inmortales.

Paolo Maurensig: "La variante de Luneburg"

martes, 27 de noviembre de 2012

Uno no puede seguir siempre vengándose de la vida que ha tenido.

Christoph Hein: Willenbrock

lunes, 26 de noviembre de 2012

Insatisfacción

Le pidieron al Insigne Escritor que seleccionara de entre sus obras aquélla que más le representara, pues deseaban realizar una edición especial de homenaje a su figura. Así que se sentó en su escritorio, amontonó toda su obra a un lado de la mesa y la fue repasando metódicamente, sin saltarse ningún texto, leyéndose extractos de aquí y de allá. Primero tomó sus escritos de juventud y los rompió con decisión, por considerarlos mal escritos e inmaduros. Tomó luego sus primeros éxitos y los rompió, por ser plagios indiscutibles de sus autores más admirados. Tomó también sus obras mejor vendidas, las que le habían permitido, por fin, en la mitad de su vida, vivir de la Literatura, y las rompió, porque no había sentido nada al escribirlas. La misma razón le llevó a romper las novelas escritas por encargo. Rompió luego sus novelas premiadas, porque parecía increíble que alguien hubiera pensado que merecían un premio. Tomó sus obras de madurez y las rompió, por falsas y ajenas a sí mismo. Por último, tomó sus escritos inéditos y los rompió, porque merecían seguir inéditos. Incluso las pocas frases que había escrito la tarde anterior, ésas también las rompió, porque ni siquiera él mismo soportaba su lectura. El Insigne Escritor miró su escritorio vacío y el suelo de madera nevado de pedacitos blancos. Apoyó la cabeza en el escritorio y se echó a llorar.

Pereulok

domingo, 25 de noviembre de 2012

CUADERNO DEL DOMINGO

Hoy es domingo y, por eso,
me viene a la cabeza la idea, al pecho el llanto
y a la garganta, así como un gran bulto.
Hoy es domingo, y esto
tiene muchos siglos; de otra manera,
sería, quizás, lunes, y vendríame al corazón la idea,
al seso, el llanto
y a la garganta, una gana espantosa de ahogar
lo que ahora siento,
como un hombre que soy y que he sufrido.

César Vallejo: "Poemas humanos"