sábado, 27 de octubre de 2012

  - ¡Fíjate en los pájaros! ¡Son preciosos, pero como no trabajan, no queda nada tras ellos! ¿Has visto algo hecho por pájaros? ¡Absolutamente nada! Bueno, algo hacen para conseguir alimentos y cobijo. Pero, ¿dónde están sus productos instrumentales? ¿Dónde el ángulo de avance de sus vidas? No lo tienen, no lo pueden tener.
  - ¿Y el hombre? - preguntó Zajar Pávlovich, que no acababa de entender al maestro.
  - ¡El hombre tiene las máquinas! ¿Comprendes? El hombre es el principio de todo mecanismo, mientras que los pájaros son el final de sí mismos.

Andrei Platónov: Chevengur

viernes, 26 de octubre de 2012

El sauce llorón

   Cuando el vecino salía del portal veía siempre al niño, saltando, intentando alcanzar, sin conseguirlo nunca, la rama más baja del sauce llorón. A veces el niño dejaba de saltar a su paso y le saludaba, educado, y el vecino le respondía con una sonrisa.
   Un día el vecino salió del portal, y, al ver al niño, tuvo una idea. Se acercó al árbol y alzó en volandas al niño hasta que éste tocó la rama más baja del sauce llorón. El niño, educado, le dio las gracias, y el vecino le respondió con una sonrisa.
   A partir de entonces, cuando el vecino salía del portal se encontraba al niño aburrido, sentado mirando la acera. El niño le saludaba, educado, y el vecino le respondía con una sonrisa.


Pereulok

jueves, 25 de octubre de 2012

    Sasha contempló los cobertizos, las cercas y las varas de los carros cubiertos de maleza que, deformados por la oscuridad, le eran aún más familiares, y sintió compasión por ellos: eran iguales que él, pero permanecían en silencio, no se movían y acabarían muriendo para siempre algún día.
   Sasha pensó que si se marchaba, la casa entera y el patio se sentirían aún más tristes por vivir inmóviles en un solo lugar, y se alegró de sentir que era allí necesario.

Andrei Platónov: Chevengur

miércoles, 24 de octubre de 2012

Me recordaba la historia de "los tres manumisos", cuya historia conoce cualquier colegial. Trata de cómo tres números quedaron exentos de trabajar durante un mes a modo de ensayo. Podían hacer todo lo que quisieran y marcharse adónde les apeteciese*. Aquellos desgraciados estuvieron deambulando por las cercanías de su lugar habitual de trabajo y observando con avidez esas mismas dependencias. se quedaban parados en las plazas, efectuando durante horas enteras aquellos movimientos que a ciertas horas del día se habían convertido ya en una necesidad para su organismo: serraban y pulían en el aire, golpeaban con martillos invisibles sobre barras imaginarias... Por fin, al décimo día, no se contuvieron por más tiempo y, cogidos de la mano, se arrojaron al agua, hundiéndose más y más al son de nuestra Marcha hasta que las aguas ahogaron sus sufrimientos...

* Ocurrió hace mucho tiempo, en el siglo III depsués de la creación del las Tablas de la Ley.

Evgueni I. Zamiátin: Nosotros (1924)

martes, 23 de octubre de 2012

Por querer cambiar el mundo
hicimos un infierno en el paraíso.

Babasónicos: Hippies

lunes, 22 de octubre de 2012

El instinto sexual siempre nos parece, en los demás, una porquería fisiológica.

Antonio Rabinaud, El hombre indigno: una vida de posguerra

domingo, 21 de octubre de 2012

CUADERNO DEL DOMINGO

Mi padre tenía una idea muy peculiar de cómo educar a los hijos, entretenerse o disfrutar de un domingo. Mientras que para los hijos de las otras familias la llegada del domingo era esperada con una alegría inaudita, porque uno podía levantarse tarde, bañarse sin prisas, permanecer holgazaneando, los domingos eran para todos nosotros y en casi todas las ocasiones un verdadero suplicio. En todo caso, no siempre teníamos la predisposición necesaria para lo que podía sucedernos en el día del Señor.

Antonio Marí: "El vaso de plata", 2008