sábado, 20 de octubre de 2012

soledad

esta noche te deslizas sobre mí
con tus alas implacables, casi tibias.
invalidas todo aquello que construyo
sobre los infructuosos cimientos de la espera,
y decides abatirme,
silenciosa como una estrella lejana.
tan acostumbrado al estentóreo vértigo
de la ciudad por la que deambulo,
no logro acostumbrarme, en cambio,
al riguroso mutismo de tu voz.
¡cuántas veces te he buscado
para escapar del ruido!, hallando
en tus entrañas curación a mis dudas,
...parece ayer, cuando incauto
me enganchabas a tus serenos cauces.
hoy me punzas el espíritu
con el peso de la ausencia.

esta noche llamas a mi corazón,
y apenas puedo tenerme en pie.
ronda mi mente la nostalgia
de todo lo que nunca llegó a ser,
y en lo profundo de mi otoño
se oyen los ecos, casi olvidados,
de una vida como cualquier otra.
¡el tiempo desgasta los huesos!
el tiempo lo arrolla todo, sin vuelta
de página, con inmutable trayecto,
                                                 ...albor de hojas secas.

la lluvia irrumpe en mi corazón;
languidecen aquellas expectativas
de años pasados, cuando la libertad es púber,
cuando los sueños alcanzan su punto álgido.
esta noche, un abismo de inexorable vacío
oscurece cada sol naciente.
me siento morir un día más.
dialogo con mi memoria
profiriendo remotas palabras,
y en breve espacio, una nube
raya la oscuridad inmediata,
desatándose el viento de la duda.
la revolución muere adentro,
muy honda, en el centro del transcurso
de la apolillada rutina.
cuelvo la vista atrás,
y sentado en el umbral de la desdicha,
sólo encuentro en las cenizas
                                             ...soledad.

Miguel Nieto I.: ecos del corazón en la voz del pensamiento, 1997
(20, octubre, 1996)

viernes, 19 de octubre de 2012

(...) ahí habitaba su grandísimo y aburrido escéptico: Dios.

Evgueni I. Zamiátin: Nosotros (1924)

jueves, 18 de octubre de 2012

Está claro que el ideal se encuentra donde ya nada ocurre.

Evgueni I. Zamiátin: Nosotros (1924)

miércoles, 17 de octubre de 2012

Toda broma incluye una mentira con una función poco clara.

Evgueni I. Zamiátin: Nosotros (1924)

martes, 16 de octubre de 2012

Si no comprenden que les llevamos la felicidad matemáticamente infalible, nuestro deber es obligarles a ser felices.

Evguenii I. Zamiátin: Nosotros (1924)

lunes, 15 de octubre de 2012

Los amigos

Si quisiera reunirlos en una fiesta -pienso
en una despedida, por ejemplo,
antes de un largo viaje-, posiblemente apenas
hablarían entre ellos, o tendrían
muy poco que decirse; y es fácil suponer
que el espacio previsto para el baile
o la conversación acabaría
irremisiblemente separándoles,
algo decepcionados, mientras yo
insisto en presentarlos, cuento anécdotas
que no vienen al caso
y les sirvo otra copa.

                        Pienso en cómo
los conocí, qué parte de mi vida
les pertenece, qué saben de mí
estos buenos amigos que no tienen
casi nada en común y representan,
sin saberlo, las vidas que soñé,
las que quiero olvidar, las que esa música
de fondo que yo sólo distingo de las voces
y las risas de la celebración
convoca para mí. Cómo han cambiado.
Cómo he cambiado yo, que no sé qué decirles,
cómo pedir disculpas por haber
mezclado todas las invitaciones,
por citarlos en tiempos, en lugares distintos,
con tipos que ellos creen que soy yo.

José Manuel Benítez Ariza: Malos pensamientos, 1994

domingo, 14 de octubre de 2012

CUADERNO DEL DOMINGO

Jamás he podido explicarme por qué, durante mi vida de otro tiempo, la tarde del domingo me inspiraba siempre pensamientos melancólicos, apagando la incontable gama de colores todos los aspectos de la vida y proyectando sobre los objetos una especie de sombra de fastidio y de tristeza. Las horas, que en general me llevaban demasiado aprisa sobre sus alas, parecían perder su capacidad de vuelo, y hacia el fin del día, al desplomarse a tierra, yo tenía que utilizar todas mis fuerzas para arrastrarme. ¿Era esto una reminiscencia del hábito que había adquirido en otro tiempo, a pesar del cambio de mis circunstancias? Lo cierto es que caí en un estado de profunda depresión la tarde del primer domingo que pasé en el siglo XX.

Edward Bellamy, "El año 2000" (1888)