sábado, 17 de marzo de 2012

¡Si pudiera elevarme de golpe sobre todos los errores de mi vida! Pero no han sido errores, sino pasos, la vida nunca puede calificarse de error, por mucho que nos pese.

Soledad Puértolas, "Una vida inesperada"

viernes, 16 de marzo de 2012

Si uno excluye el desmesurado peso de los nombres ir de Asia a Europa es un acto sin mayor transcendencia. Claro que si se excluye la magia de los nombres, el mundo entero se convierte en un monótono silencio.

Rafael Chirbes, "Mediterráneo"

jueves, 15 de marzo de 2012

Palabras para Julia

Tu no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja,
como un aullido interminable;
interminable...

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido;
no haber nacido...

Pero tu siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí,
pensando en tí;
pensando en tí,
como ahora pienso...

La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor;
tendrás amigos...

Un hombre sólo, una mujer,
así tomados de uno en uno
son como polvo, no son nada;
no son nada...

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí,
pensando en tí;
pensando en tí,
como ahora pienso...

La vida es bella ya verás,
como a pesar de los pesares,
tendrás amigos, tendrás amor;
tendrás amigos...

Nunca te entregues ni te apartes,
junto al camino nunca digas:
"No puedo más y aquí me quedo;
y aquí me quedo..."

Muchos esperan que desistas,
que les ayude tu alegría,
que les ayude tu canción,
entre sus canciones...

Y siempre, siempre acuerdate
de lo que un día yo escribí,
pensando en tí;
pensando en tí,
como ahora pienso...

José Agustín Goytisolo (versión de Paco Ibáñez)

miércoles, 14 de marzo de 2012

Noi siamo ora cosí adulti che i nostri figli adolescenti già prendeno a guardarci con occhi di pietà: ne soffriamo, pur sapendo bene cos'è quello sguardo: pur ricordando d'avere avuto un identico sguardo.

Natalia Ginzburg, "I rapporti umani"

Nosotros somos ahora tan adultos que nuestros hijos adolescentes ya acostubran a mirarnos con ojos de piedad: esto nos hace sufrir, pues conocemos bien esa mirada: pues recordamos haber tenido una mirada idéntica.
("Las relaciones huimanas")

martes, 13 de marzo de 2012

En este mundo hay que ser tonto para los libros y listo para los recados.

Sra. de M.-V.

lunes, 12 de marzo de 2012

E adesso siamo nuovamente adulti, pensiamo, e ci sentiamo stupiti che essere adulti sia questo, non davvero tutto quello che da ragazzi avevamo creduto, non davvero la siccurezza di se, non davvero un sereno possesso su tutte le cose della terra.

Natalia Ginzburg, "I rapporti umani"

Y ahora somos nuevamente adultos, pensamos, y nos sentimos asombrados de que ser adultos sea esto, para nada lo que habíamos pensado de niños, para nada la seguridad en uno mismo, para nada una posesión serena sobre todas las cosas de la tierra
("Las relaciones humanas")

domingo, 11 de marzo de 2012

CUADERNO DEL DOMINGO

Una mañana de domingo

       La luz de un nuevo día le ha despertado. Tras unos minutos de perezosa indecisión, se levanta de la cama. Camina hacia el cuarto de baño. Se mira en el espejo. No le gusta lo que ve.
       Vuelve a su habitación. Se asoma a la ventana. No es una hermosa vista, apenas unos sucios y viejos tejados. Mira el reloj y piensa que debería darse prisa. Tiene cosas que hacer. Pero la llamada del deber no consigue vencer a la apatía. Esa indolencia es la que le ha hecho llegar tarde a todos los sitios. Por ella llegó tarde a su graduación. Le hizo llegar tarde a las entrevistas de trabajo, a sus citas amorosas, a las reuniones familiares. Pero no sólo eso: llegó tarde al descubrimiento del sexo, a la verdadera amistad, a ganarse la confianza de sus padres, de sus jefes, de su casero...
       Ya nada le importa. Es una triste y lluviosa mañana de domingo y sabe que siempre llegará tarde. Piensa si algún día será feliz, si encontrará a la mujer de su vida: alguien con quien pasear tranquilamente por un parque bajo un sol agradable, alguien con quien concebir unos niños hermosos, al guien a quien dar caricias, a quien decir te quiero; una mujer que le entienda, que le ame, que le enseñe a vivir. Pero no tiene demasiadas esperanzas.
       Se vuelve a mirar en el espejo y se ve tan viejo y sucio como esos tejados. Se pregunta si algún día esa mujer que no conoce y que ni siquiera sabe que existe le rescatará de la soledad, de la desidia, de su indiferencia ante la vida. Pero ya no espera nada del amor. Es más, ya no cree en el amor, porque ya no cree en nada.
       Recibe una llamada telefónica y una voz al otro lado del teléfono le pregunta si está preparado. Él dice "sí" aunque está sin vestir. Mira el reloj y empieza a ponerse la ropa.
       Y, mientras la lluvia encharca la ciudad esa triste mañana de domingo, se da prisa para no llegar tarde a su propia boda.

       Francisco Rodríguez Criado: "Una mañana de domingo" en "Siete minutos", 2003