Salgo fuera del matadero hacia el ventoso solar del parking, con el corazón aporreándome como una lancha fueraborda. Unos pocos coches cruzan lentamente la Ruta 524. Pero las afueras de la ciudad están sumidas en la secular deriva de los domingos, que la Pascua sólo empeora para los solitarios del mundo. No sé por qué, me siento estúpido.
Richard Ford: "El periodista deportivo"