Ése era el tipo de observación vagamente autocríticas que Marya hacía con frecuencia antre sus amigos o esccribía en sus cartas. Eric desaprobaba en teoría esa actitud -puesto que la quería, le dolía pensar que ella no se quería a sí misma-, pero en la práctica, siempre se reía. Por lo general cuando estaba con los demás, especialmente con mujeres, Marya era más dura consigo misma, era implacable. Sabía que era una forma de vanidad, pero no podía evitarlo: si era dura con los demás, estaba obligada a serlo aún más con ella misma.
"Marya", Joyce Carol Oates