No lucho contra tu memoria (no podría); sin embargo, me resisto a que prevalezca tu recuerdo sobre el mío, tu recuerdo caprichoso, olvidadizo, que depende de un pobre pedazo de papel para no perderse en los recovecos de tu mente.
Por eso quédate con tu canción y devuélveme mis ojos tal como eran, indefinidos e infinitos… libres. Porque los enjaulas con tus versos, con hermosas palabras que sólo buscan poseerlos, poseerme. Mostrarme a los demás a través de tu mirada, que embellece lo que toca pero oculta su latido.
Mis ojos: aquí te esperan, ven a buscarlos. Pero guárdate tu literatura y tus metáforas, que mi rostro sólo admite una firma: la mía.
Pereulok