sábado, 17 de diciembre de 2011

Comunidad

Somos cinco amigos; cierta vez salimos uno detrás del otro de una casa; primero vino uno y se puso junto a la entrada; luego vino, o mejor dicho, se deslizó tan ligeramente como se desliza una bolita de mercurio, el segundo, y se puso no lejos del primero; luego el tercero, luego el cuarto, luego el quinto. Finalmente, todos estábamos de pie, en una línea. La gente se fijó en nosotros y saludándonos decía: los cinco acaban de salir de esa casa. Desde entonces vivimos juntos, y tendríamos una vida pacífica si un sexto no viniera siempre a entrometerse. No nos hace nada, pero nos molesta, lo que va es bastante; ¿por qué se introduce por fuerza allí donde no se le quiere? No lo conocemos y no queremos aceptarlo con nosotros. Nosotros cinco, la verdad, tampoco nos conocíamos antes y, si se quiere, tampoco nos conocemos ahora, pero lo que es posible y admitido entre nosotros cinco es imposible e inadmisible en ese sexto. Además, somos cinco y no queremos ser seis. Por otra parte, qué sentido puede tener esta convivencia permanente, si entre nosotros cinco tampoco tiene sentido, pero nosotros ya estamos juntos y seguimos estándolo, pero no queremos una nueva unión, precisamente en razón de nuestras experiencias. Pero ¿cómo enseñar todo esto al sexto, puesto que largas explicaciones implicarían una aceptación en nuestro círculo? Es preferible no explicar nada y no aceptarlo. Por mucho que frunza los labios, lo alejamos empujándolo con el codo; pero por más que lo hagamos, vuelve siempre otra vez.
 Franz Kafka

viernes, 16 de diciembre de 2011

De uno al otro [de mi primer a mi último libro], un solo vínculo, la literatura, que constituye, como ya habrán comprendido, mi única biografía y mi única verdad.

Michel del Castillo (Prólogo de Tanguy)

jueves, 15 de diciembre de 2011

Treintagenarios


Aquí me veis, viajero
de una generación desencantada
cuyo dios seductor es el dinero
que hemos gastado en ropas, viajes, hadas.

Las luchas y consignas
palabras son que anhelan nuestros viejos
nostálgicos de tanta causa digna
porque se miran poco en los espejos.

Somos conservadores
según denuncia una revista en boga,
por preferir usar consoladores
al sexo y masticar chicle a la droga.

Aquí me veis, viajero
de una generación que en vano
quiere evitar los aguaceros
pues vino sólo a pasar el verano.

Somos insolidarios
y nos da igual que el mundo sea un desastre
(a fin de cuentas ya los partidarios
se Sartre lo cambiaron por el sastre).

No es por casualidad
que sea época de pocas luces
morales. Vuelve el Dogma o la Verdad
a convencernos con mentiras dulces.

Aquí me veis, viajero
de un tiempo que se pierde en la espesura
del paso y el me da lo mismo…pero
nunca fue tan hermosa la basura.


Juan Bonilla: Partes de Guerra (1998)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Simplemente para existir, estaba condenado a escribir, e incluso a volver a escribirlo todo sin fin.

Michel del Castillo (Prólogo a Tanguy)

martes, 13 de diciembre de 2011

Cuando pasa la juventud, el padre, antes apreciadísimo,
no es respetado ni querido por sus hijos.

Mimnermo

lunes, 12 de diciembre de 2011

Y el día en que estamos. Cuatro días, pues, y tres noches. Avanzamos hacia la cuarta noche, el quinto día. Hacia la quinta noche, el sexto día. Pero ¿avanzamos nosotros? Estamos inmóviles, hacinados unos encima de otros, la noche es quien avanza, la cuarta noche, hacia nuestros inmóviles cadáveres futuros.

Jorge Semprún: El largo viaje

domingo, 11 de diciembre de 2011

CUADERNO DEL DOMINGO


Deambulando por la ciudad durante una de esas tristísimas tardes de domingo tejedoras de bostezos y derrotas, M. se cruzó con un hombre del que tuvo la repentina certidumbre de que era el diablo.

Ángel Olgoso: LAS PATAS DE LA VÍBORA, "Granada, año 2039 y otros relatos",
en "Pequeñas resistencias (antología del nuevo cuento español), 2002.