sábado, 11 de junio de 2011

Todo está limpio,
                                blanco,
                                               reluciente.

Tengo hijos,
                        marido...
                                         Pero también un alma.

¡Y en ella tengo un frío espantoso!

Evgueni Evtuchenko

viernes, 10 de junio de 2011


Hay que odiar a los hombres para que llegue cuanto antes el día en el que solamente se les pueda admirar.

Maxim Gorki: "La madre"

jueves, 9 de junio de 2011

Cuadrados y ángulos

Casas enfiladas, casas enfiladas,
Casas enfiladas.
Cuadrados, cuadrados, cuadrados.
Casas enfiladas.
Las gentes ya tienen el alma cuadrada,
Ideas en fila,
Y ángulo en la espalda.
Yo misma he vertido ayer una lágrima,
Dios mío, cuadrada.

Alfonsina Storni

miércoles, 8 de junio de 2011

Me detengo y escucho. Esta alegría sorda, paralizadora, arraiga en la certeza de la absoluta contingencia de mi presencia aquí, de mi inutilidad radical. No soy necesario para que este bosque exista, susurrante, y éste es el origen de esa sorda alegría.

Jorge Semprún: El largo viaje

martes, 7 de junio de 2011

El salto cualitativo

-¿No habrá una especie aparte de la humana -dijo ella enfurecida arrojando el periódico al bote de la basura- a la cual poder pasarse?
-¿Y por qué no a la humana? -dijo él-.

Augusto Monterroso

lunes, 6 de junio de 2011

La oveja negra

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja Negra.
Fue fusilada.
Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

Augusto Monterroso

domingo, 5 de junio de 2011

CUADERNO DEL DOMINGO

Domingo 17 de marzo

Si alguna vez me suicido, será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos hasta las nueve o las diez, pero a las seis y media me despierto solo y ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo. Quién sabe, a lo mejor me acostumbro a despertarme a las diez.

                                       Mario Benedetti: "La tregua", 1960